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Auditoría web gratuita: 12 comprobaciones que puedes hacer hoy

Una web puede verse bien y, al mismo tiempo, tener problemas que dificulten que los usuarios la encuentren, entiendan o utilicen. Enlaces rotos, páginas que cargan lentamente, contenido difícil de leer en…

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Una web puede verse bien y, al mismo tiempo, tener problemas que dificulten que los usuarios la encuentren, entiendan o utilicen.

Enlaces rotos, páginas que cargan lentamente, contenido difícil de leer en móvil, formularios que no funcionan o páginas importantes que Google no está indexando son algunos ejemplos.

Por eso una auditoría web no debería limitarse a preguntar si el diseño “se ve bonito”.

Debe ayudarnos a responder algo mucho más útil:

¿La web está funcionando correctamente para usuarios, buscadores y objetivos de negocio?

Esta guía funciona como una auditoría inicial gratuita que puedes realizar tú mismo antes de decidir qué merece la pena corregir.

1. Comprueba que la web funciona en móvil

Una de las primeras comprobaciones debería hacerse desde un teléfono real.

No basta con reducir la ventana del ordenador.

Abre las páginas principales desde móvil y revisa:

  • si los textos se leen cómodamente;
  • si los botones se pueden pulsar sin dificultad;
  • si el menú funciona;
  • si las imágenes se adaptan;
  • si aparecen desplazamientos horizontales;
  • si formularios y campos son utilizables;
  • si WhatsApp, teléfono u otros métodos de contacto funcionan.

Google utiliza la versión móvil del contenido de un sitio para su indexación y clasificación, por lo que la experiencia móvil no debería tratarse como una adaptación secundaria.

Puedes consultar las recomendaciones oficiales de Google sobre indexación móvil.

2. Revisa cuánto tarda en cargar

Una web que responde lentamente puede generar una mala experiencia incluso aunque su diseño sea correcto.

Google agrupa parte de la experiencia de rendimiento en las Core Web Vitals.

Actualmente las tres métricas principales son:

  • LCP: velocidad con la que aparece el contenido principal.
  • INP: capacidad de respuesta cuando el usuario interactúa.
  • CLS: estabilidad visual durante la carga.

Google recomienda como referencia una LCP de 2,5 segundos o menos, INP inferior a 200 ms y CLS de 0,1 o menos para ofrecer una buena experiencia.

Estas métricas pueden revisarse en Search Console cuando existe suficiente información de usuarios reales y también analizarse por URL mediante PageSpeed Insights. Google explica estas métricas en su documentación sobre Core Web Vitals.

Pero una puntuación no debería convertirse en un objetivo aislado.

El rendimiento depende tanto del hosting y la infraestructura como de imágenes, scripts, plugins, fuentes, caché y cómo se ha construido la propia web.

3. Comprueba si Google puede encontrar tus páginas importantes

Que una página exista no significa necesariamente que Google la haya indexado.

Google Search Console permite revisar qué URLs conoce Google, inspeccionar páginas concretas y detectar determinados problemas de rastreo o indexación.

Empieza comprobando que tienes acceso a Google Search Console.

Después revisa especialmente las páginas que realmente importan para el negocio:

  • Home;
  • servicios principales;
  • productos;
  • páginas locales;
  • artículos estratégicos;
  • páginas de contacto o conversión.

No necesitas conseguir que Google indexe absolutamente cualquier URL del sitio.

Lo importante es entender cuáles deberían aparecer en buscadores y comprobar que no existen errores que lo impidan.

4. Comprueba el sitemap y robots.txt

Muchas instalaciones publican un sitemap XML que ayuda a los buscadores a descubrir las URLs que queremos facilitarles.

Suele encontrarse en una dirección similar a:

https://tuempresa.com/sitemap.xml

También puedes revisar:

https://tuempresa.com/robots.txt

El objetivo no es modificar estos archivos sin entenderlos.

Simplemente comprueba que existen cuando deberían existir y que no estamos bloqueando accidentalmente partes importantes del sitio.

5. Revisa qué aparece en Google

Busca el nombre de tu empresa y algunas de las consultas por las que esperas ser encontrado.

No para comprobar obsesivamente una posición, sino para observar cómo se presenta el negocio.

Revisa:

  • el título que aparece;
  • la descripción;
  • qué página está mostrando Google;
  • si aparecen URLs antiguas;
  • si existen resultados duplicados o extraños;
  • si la información representa correctamente el negocio.

Una buena estrategia de SEO empieza entendiendo qué está ocurriendo realmente antes de cambiar títulos, contenidos o URLs.

6. Comprueba que cada página responde a una intención clara

Una página debería existir porque tiene una función concreta.

Por ejemplo:

  • explicar un servicio;
  • resolver una pregunta;
  • mostrar un caso real;
  • captar una solicitud;
  • permitir una reserva;
  • presentar un producto.

Cuando dos páginas responden prácticamente a la misma pregunta pueden terminar compitiendo entre sí.

Y cuando una página intenta hablar de demasiadas cosas distintas, puede resultar difícil entender cuál es su propósito.

Antes de crear más contenido, revisa si el que ya existe tiene una función clara.

7. Revisa títulos y encabezados

El título principal debería explicar claramente de qué trata la página.

Después, los encabezados H2 y H3 ayudan a organizar la información.

Una estructura sencilla podría ser:

H1 — tema principal
  H2 — sección
    H3 — subsección
  H2 — sección
  H2 — sección

No necesitas introducir palabras clave de manera artificial en todos los encabezados.

Prioriza que una persona pueda recorrer el contenido y entender rápidamente su estructura.

8. Comprueba los enlaces internos

Las páginas de una web no deberían funcionar como elementos aislados.

Un buen enlace interno ayuda al usuario a continuar cuando existe otro contenido relacionado.

Por ejemplo, una guía sobre dominios puede enlazar hacia dominio y SEO, mientras una guía técnica puede conducir hacia una página de servicio cuando el lector necesita ayuda profesional.

Revisa también si existen enlaces hacia URLs eliminadas, antiguas o que ahora redirigen innecesariamente.

9. Prueba todos los caminos de contacto

Esta comprobación es sencilla y muchas veces se olvida.

Haz una prueba real de:

  • formularios;
  • WhatsApp;
  • teléfono;
  • correo electrónico;
  • reservas;
  • compras;
  • descargas;
  • otros CTA importantes.

No basta con que el botón exista.

Debemos comprobar qué ocurre después de pulsarlo.

Si una web tiene tráfico pero el formulario lleva meses sin funcionar, el problema no se resolverá consiguiendo más visitas.

10. Comprueba si estás midiendo las acciones importantes

Una web puede recibir visitas sin que sepamos si esas visitas producen algo útil.

Dependiendo del negocio puede ser interesante medir:

  • formularios enviados;
  • clics en WhatsApp;
  • llamadas;
  • reservas;
  • compras;
  • descargas;
  • otras acciones relevantes.

Si además hacemos campañas, los parámetros UTM pueden ayudarnos a identificar qué fuentes, campañas y contenidos están generando tráfico.

La analítica debería ayudarnos a tomar decisiones, no limitarse a mostrar un contador de visitas.

11. Revisa seguridad, actualizaciones y copias

Una auditoría no debería ignorar el estado técnico de la aplicación.

En WordPress, por ejemplo, revisaría:

  • versión de WordPress;
  • plugins pendientes de actualizar;
  • theme activo;
  • plugins y themes que ya no se utilizan;
  • usuarios con acceso;
  • HTTPS;
  • copias de seguridad;
  • capacidad de restauración;
  • entorno de staging cuando sea necesario.

La web puede estar funcionando hoy y aun así tener una deuda técnica que aumente el riesgo de futuros problemas.

12. Comprueba si la web sigue representando al negocio actual

Este punto no es técnico, pero puede ser uno de los más importantes.

Los negocios cambian.

Aparecen nuevos servicios, algunos desaparecen, cambia el público, se desarrollan nuevas herramientas y evoluciona la propuesta de valor.

Una web que representa perfectamente a una empresa en un momento determinado puede quedarse desactualizada aunque técnicamente siga funcionando.

Pregúntate:

  • ¿lo que aparece en la Home sigue describiendo mi negocio?
  • ¿los servicios continúan siendo los mismos?
  • ¿hay promociones vencidas?
  • ¿los casos y proyectos siguen siendo representativos?
  • ¿los datos de contacto son correctos?
  • ¿el contenido antiguo contradice lo que hacemos hoy?

Como explicamos en ¿Mi negocio necesita una web?, una página debería resolver las necesidades actuales del negocio, no convertirse en un archivo de decisiones pasadas.

Checklist rápida de auditoría web

Si quieres hacer una primera revisión en pocos minutos, comprueba:

  • ☐ La Home explica claramente qué hace el negocio.
  • ☐ La web funciona correctamente en móvil.
  • ☐ Las páginas principales cargan con un rendimiento razonable.
  • ☐ Search Console está configurado.
  • ☐ Las URLs importantes pueden indexarse.
  • ☐ Sitemap y robots.txt no muestran problemas evidentes.
  • ☐ Existe un único objetivo claro por página.
  • ☐ La jerarquía H1/H2/H3 tiene sentido.
  • ☐ Los enlaces internos funcionan.
  • ☐ Formularios y CTA han sido probados.
  • ☐ Se miden las conversiones importantes.
  • ☐ WordPress, plugins y theme están mantenidos.
  • ☐ Existen copias recuperables.
  • ☐ El contenido sigue representando al negocio actual.

Una auditoría sirve para priorizar, no para generar una lista infinita de errores

Es fácil utilizar una herramienta automática y obtener decenas o cientos de recomendaciones.

Lo difícil es decidir cuáles importan realmente.

Una incidencia que bloquea un formulario comercial puede ser más importante que muchas optimizaciones menores.

Una página clave que Google no puede indexar puede merecer más atención que perseguir una puntuación perfecta de rendimiento.

Y un mensaje comercial que ya no representa a la empresa puede necesitar corregirse antes que añadir nuevas funcionalidades.

Auditar consiste primero en entender el estado real y después establecer prioridades.

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